26 Junio 2020
A pesar de que todas las evidencias apuntaban a que el coronavirus se desarrolló y se expandió por el mundo desde China, nuevas investigaciones han revelado datos trascendentales para entender y definir el origen real de la pandemia, ya que los estudios más recientes han demostrado que el SARS-COV-2 ya estaba en algunos países de Europa desde el año pasado.
De acuerdo a esta nueva información, el coronavirus detectado inicialmente en Wuhan, ya circulaba en marzo de 2019 según un análisis hídrico de Barcelona, donde se pudo comprobar la presencia del SARS-COV-2 en aguas residuales recogidas en la ciudad catalana el 12 de marzo de 2019, un año antes de que se declarara la pandemia de coronavirus a nivel mundial y mucho antes de la notificación de cualquier caso en todo el mundo.
El análisis realizado por investigadores de la Universidad de Barcelona (UB), fue posible a través de muestras congeladas de aguas residuales. El hecho de haber encontrado presencia de virus antes de que se diagnosticaron casos demuestra que muchos infectados de Covid-19 podrían haber sido confundidos con casos de gripe, según los especialistas.
Este equipo de la UB ya reveló hace unos días que el coronavirus ya estaba presente en las aguas residuales de Barcelona desde al menos el 15 de enero pasado, 41 días antes de la declaración del primer caso de COVID-19 en España, que se notificó el 25 de febrero.
Tras este estudio analizaron muestras de agua congelada recogidas entre enero de 2018 y diciembre de 2019, en las que hallaron su presencia desde marzo de 2019. Hasta hace unos meses se pensaba que la pandemia se había originado en Wuhan (China) en diciembre de 2019 y que había llegado a Europa en enero de 2020.
La semana pasada las aguas residuales revelaron que el coronavirus estaba presente desde diciembre de 2019 en las ciudades italianas de Turín, Milán y Bolonia. El análisis de agua residuales, servirá para intentar detectar de forma precoz el virus, con el objetivo de adoptar medidas ante eventuales futuras oleadas de Covid-19.
Las aguas residuales permiten detectar el punto exacto del contagio, y también encontrar los casos asintomáticos, explican los responsables del estudio. El coronavirus deja un rastro genético que se mantiene en el cuerpo de los infectados "entre siete días y tres semanas", explicó el líder del estudio, Albert Bosch, al diario El Mundo. Las personas infectadas expulsan los rastros de coronavirus mediante heces y otras secreciones. (ANSA).