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Un blog de noticias, opinión, entretenimiento y un poco de todo

El Blog de Daniel Higa Alquicira

El Colectivo La Lata redefine el lado humano de la discapacidad (Primera parte)

 El Colectivo La Lata redefine el lado humano de la discapacidad (Primera parte)

El Colectivo La Lata busca crear, repensar, redefinir y replantearse la discapacidad desde una postura más humana y con una perspectiva crítica ante lo establecido. Una tarea que parece complicada y que se sale de todo contexto conocido, pero que atiende la realidad de los sujetos, las familias y sobre todo que los hacen actores protagónicos de las cosas importantes de la vida.

Son transgresores y políticamente incorrectos. Son 8 individuos con estudios de licenciatura y posgrados que ante la necesidad de ir más allá de las instituciones y de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, crearon este colectivo que busca sociabilizar conocimientos teóricos para hacerlos accesibles a las personas y quitarle toda la solemnidad al tema, pero de una manera propositiva.

Los latosos de la clase

Así, Yazmín Delgado Juárez, Octavio Garay Angulo, Barut Crúz, Emilio Fuentes, Enrique Juárez, Carlos Vizcaya, Abigail Rodríguez y Víctor H (alias Vino Tirano); crearon en septiembre de 2017 el Colectivo La Lata, un espacio para “pensar y reflexionar la discapacidad desde otras perspectivas”, tal como ellos mismo lo afirman.

Pero el origen de esto tiene un denominador común y es derivado de sus experiencias personales, en donde Emilio Fuentes, Abigail Rodríguez y Yazmín Delgado, tienen un familiar cercano con discapacidad; mientras que Víctor H tiene distrofia muscular facioescapulohumeral.

Darle otro sentido a la discapacidad

Y tal como le sucede a la mayoría de las personas, en estos casos “cuando se presenta un problema ya sea familiar o personal, comienzas a buscar en las instituciones y todo lo que conforma el andamiaje institucional, por lo que pasamos por temas de rehabilitación, además de segregación, discriminación y esas vivencias ahí están”, dice Yazmín Delgado.

“Pero en algún punto de quiebre, sabes que eso no es suficiente para entender lo que yo vivo, para describir lo que pasa con cada persona, porque no encaja mi vida y mi experiencia personal, familiar o de amistad, con lo que me están diciendo” y de ahí surge la “necesidad de darle otro sentido a lo que se vive y es parte de nuestro origen, para propiciar espacios de encuentros y convivir, compartir nuestras vivencias; llorar, reír, enojarnos”, agrega la maestra en Trabajo Social.

Con estas experiencias acumuladas y la coincidencia de acudir a los mismos seminarios, foros, congresos y encuentros sobre discapacidad, además de sentirse atrapados en una “escena acartonada” en los diversos espacios establecidos para estudiar este tema,  surge la idea de conformar un grupo de trabajo innovador y creativo fuera de todo dogma.

Para lograr esto tuvieron que ser disruptivos. Desde la manera en que visualizaron su trabajo para tener un impacto directo en ciertos sectores de la sociedad y sobre todo para vincular lo académico con los hechos cotidianos, hasta crear nuevos conceptos que trastocan todas las definiciones tradicionales sobre el tema de la discapacidad.

Mostrar lo que guarda la lata

Todo comenzó en septiembre de 2017 y lo primero fue el nombre, que de cierta manera tiene varias acepciones. “Una es la que tiene que ver con el contenedor de las películas, hubo muchas cintas que se quedaron guardadas y que no salen a luz porque son disruptivas, incomodas; y se quedan enlatadas”, explica Octavio Garay Angulo, pero además de esto en el panorama del colectivo, “también se relaciona con el hecho de estar dando lata, de estar chingando…”

A nivel social, “esto también se relaciona con las personas con discapacidad, ya que de alguna manera podríamos decir que se enlatan, se guardan, se excluyen”, añade Yazmín Delgado.

Con estas tres premisas, el Colectivo La Lata definió sus áreas de acción. Lo primero fue un Ciclo de cine y discapacidad: Lata(A)normal. Múltiples visiones, diversos sentires, que se llevó a cabo el 3, 9 y 10 de diciembre de 2017 en el Cine Villa Olímpica.

Posteriormente fueron los ciclos de cine debate en la Primera Jornada de Inclusión en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM, en abril de 2018; el Cine Debate Arte y Discapacidad en la Biblioteca Vasconcelos en julio de 2018 y el 2° Congreso Internacional de Mujeres y Niñas, también en la FES Aragón en noviembre de 2018.

Y en mayo de 2019 pusieron en marcha el Ciclo de Cine Mexicano y Discapacidad en el Centro de Cultura Digital (CCD), en donde los primeros jueves de cada mes, se proyectaron cintas, documentales y cortometrajes. 

Pero el 2020 trajo al coronavirus y la emergencia sanitaria, lo que modificó la forma de trabajo de este colectivo y solo pudieron continuar de manera virtual con recomendaciones y reseñas de películas.

El poder del cine

De esta manera y ante la falta de este tipo de espacios, “vimos en el cine un potencial enorme para poder llevarlo a cabo a través de proyección de películas, documentales y cortos”, asegura Víctor H y además, con “el debate tratamos hacer llegar ciertos discursos y las cintas son el detonante para abrir el diálogo, desde una visión donde nosotros podamos socializar el conocimiento”.

En estos ciclos participan estudiantes universitarios, académicos, personas con discapacidad y sus familias; donde sus voces son aceptadas y “no importa si sacan un término que no es el adecuado o lo asumen desde una perspectiva religiosa, todos los enfoques están presentes y todas las personas se deben escuchar”, asegura Octavio Garay.

Esta libertad de acción le ha dado un toque muy especial a estos eventos. “No había espacios sobre discapacidad que se hablara sobre el tema desde otras perspectivas, orientado más a lo cotidiano”, asegura Víctor H.

Aunado a esto, también invitan a actores, directores, productores o alguien que haya participado en la creación de las cintas, quien desde su trinchera, platica sobre su trabajo creativo y mantiene un diálogo con el público para intercambiar experiencias.

Al final de cada proyección, la riqueza acumulada de esto es invaluable. “Claro, porque los conceptos y las teorías están ahí, pero la vida real rebasa todo eso y no hay que olvidar lo que pasa en el día y día y eso se comparte en los  debates, la gente cuenta cosas muy fuertes de sus vivencias”, señala Yazmín Delgado.

Sigue leyendo la segunda parte de este trabajo...

 

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