21 Octubre 2011
Los platillos típicos mexicanos tienen un equilibrio nutrimetal perfecto y volver a consumirlos puede ser la solución para evitar la obesidad.
México es el país con mayor número de población en el mundo que presenta sobrepeso y obesidad. Este problema ha crecido de manera alarmante en los últimos años y en la actualidad, se ha convertido en un asunto de salud pública que preocupa a las autoridades por las enfermedades crónicas que provoca, como la diabetes y males cardiovasculares.
Según datos de la Secretaría de Salud (SSA), 70% de la población adulta presenta sobrepeso u obesidad y 11 millones de niños también lo padecen. Del 2006 a la fecha, este problema ha tenido un aumento considerable de casos del 6%, lo que ha impactado en los sistemas de salud y sus tratamientos.
Los platillos considerados como típicos de la gastronomía mexicana, incluyen una gran variedad de legumbres, plantas, cereales, semillas y frutas. Una de las propuestas más novedosas para evitar la obesidad y el sobrepeso, es precisamente consumir de manera cotidiana los guisos que componen la cocina típica mexicana heredera de la recetas culinarias mesoamericanas.
“Antes consumíamos pozole, hoy lo usual es comprar sopas instantáneas. Cada vez son menos los platos de huauzontle servidos a la mesa y más los pedidos telefónicos a la pizzería y los tlacoyos ceden su lugar a las hamburguesas, mientras que los nopales y aguas frescas sucumben al embate de las papas fritas y los refrescos”, afirma Amanda Gálvez Mariscal, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México y coordinadora del Programa Universitario de Alimentos (PUAL).
Lo grave de esta situación es que la mala alimentación repercute en la salud de los individuos y “las consecuencias están a la vista de todos. Aproximadamente un tercio de los niños mexicanos tienen sobrepeso y siete de cada 10 adultos, también. Además de los males derivados del aumento de peso que son principalmente diabetes, enfermedades isquémicas del corazón y cerebro-vasculares, justo las tres principales causas de muerte en México”, señaló la especialista.
La comida mexicana guarda mucho de los elementos que conformaron la base de la alimentación de las culturas precolombinas y hasta antes de la conquista de los españoles, los indios americanos no comían grasas ni harinas, siendo las verduras y hierbas parte principal de su nutrición.
“La combinación de hierbas como las acelgas, quintoniles, nopales y demás plantas cultivadas en la milpa, al combinarse, tienen propiedades alimenticias difícilmente vistas en cocinas nacidas en otros lados del mundo, por lo que el uso de estas variedades es reflejo de la sabiduría prehispánica”, expuso Amanda Gálvez.
Pero la clave de esto no es el hecho de que se haga una dieta rigurosa basada en legumbres y hierbas, sino en las cantidades de nutrientes que ofrecen al hacer una buena combinación de estos productos, ya que “las leguminosas complementan las carencias de los cereales y viceversa, lo que crea una sinergia muy interesante”, dijo la especialista.
Y añadió: “Las proteínas contenidas en el maíz y las del frijol por si solas son deficientes, pero al juntarlas se vuelven tan efectivas que con ellas se iguala prácticamente el valor nutrimental de la carne”