9 Febrero 2012
“Hoy el Partido Acción Nacional (PAN) vuelve a marcar la historia del país, porque Josefina Vázquez Mota será la primera mujer Presidenta de México”, aseguró Gustavo Madero Muñoz al hacer oficial el triunfo de la ex secretaria de educación en el proceso de elecciones internas para elegir al candidato presidencial del blanquizaul.
Al final de la jornada electoral todo fue muestras de unidad, de felicidad, de aceptación de la derrota por parte de Ernesto Cordero y Santiago Creel, que le levantaron las manos a la ganadora como símbolo de que en el PAN todo es muy democrático y limpio.
Así lo ratificó su presidente nacional Gustavo Madero al afirmar que “esta jornada demuestra que las panistas y los panistas sabemos dialogar, sabemos debatir, pero lo más importante, sabemos construir democráticamente procesos electorales dignos y plenos de nuestro partido”.
Y como arte de magia quedaron atrás las demandas interpuestas mutuamente entre los equipos de Vázquez Mota y Cordero, cuando en la precampaña se acusaron férreamente de estar actuando de mala fe y de ensuciar este proceso electoral utilizando las tácticas tramposas de manipular spots, filtrar conversaciones telefónicas y utilizar los recursos de algunas dependencias federales para encausar el voto a favor de uno u otro.
Las viejas prácticas electorales
Por otro lado, este proceso interno del PAN volvió a demostrar que las prácticas para hacerse de votos siguen siendo las mismas que utilizaba –o utiliza- el PRI en sus tiempos en el poder y que son fuertemente criticados por todos sus adversarios, pero que finalmente siguen siendo la fórmula que todos aprendieron en la búsqueda del poder.
Es decir, según algunos reportes en los medios de comunicación y filtraciones de información, algunos funcionarios públicos de dependencias oficiales –sobre todo en el norte del país- encausaron a sus empleados a votar a favor de Cordero de una manera casi obligada, incluso con amenazas de represalias laborales futuras.
Además, como ya se comentó, la utilización de “golpes bajos” entre los equipos de Cordero y la hoy candidata oficial del PAN, hicieron visible que la “unidad” entre los altos miembros del blanquiazul se fractura cuando está en juego un puesto de poder.
Que los grupos internos existen en todos los partidos –sin excepción alguna- y que son capaces de destruir la institución con tal de hacerse con los cotos de poder en disputa. Es verdad que la historia tuvo un final feliz y que lograron dar la imagen de un partido político en paz y con la conciencia tranquila en cuanto al cumplimiento de sus principios ideológicos, pero lo cierto es que el PAN ha dejado de ser plenamente democrático.
Y no nos referimos a los procesos de elección de candidatos, sino que en cierta forma han traicionado sus principios ideológicos para convertirse en un institución política que hace prácticamente lo que sea por llegar al poder y mantenerse en la cima.
En la búsqueda del poder
La vida pragmática desde la llegada de los “bárbaros del norte” al PAN, han hecho que este partido asumiera el poder con la figura “emblemática” de Vicente Fox, pero gracias a su inoperancia política y sus frivolidades, se perdió una oportunidad histórica de cambiar el país y no nos hemos repuesto de este revés tan doloroso.
Seis años después Felipe Calderón, autodenominados como el “hijo desobediente” le dio la espalda a los “buenos modales”, se rebeló y ganó la candidatura de su partido a la presidencia. Luego, con una campaña de odio y violencia verbal –contraria a los principios católicos que pregona- puso a México al borde del abismo electoral, se convirtió en presidente –con poca legitimidad para muchos- y decidió que iba a pasar a la historia como el hombre que se enfrentó, derrotó y salvó a México del crimen organizado.
Desgraciadamente para él y para México, el resultado no fue lo que esperaba y estamos en medio de una realidad desastrosa en cuanto a la situación social que vive el país. Así, los últimos abanderados del PAN han buscado mantener un ambiente de tensión y agresiones contra “los enemigos de México” como su principal propuesta política.
La experiencia de los últimos 12 años
Lo que más recordamos de Fox es su lucha sorda contra López Obrador y su desafuero. Luego vino Calderón con su discurso de que el mismo Obrador era un “peligro para México” y logró que mucha gente –inocente o ignorante- creyera que si ganaba el candidato de la izquierda, México iba a convertirse en comunista, vendrían las expropiaciones y que “seríamos como Venezuela”.
Finalmente su mandato se ha basado -en los últimos cinco años de seis posibles- en mantener una “guerra contra el crimen organizado” que ha dejado más de 50 mil muertos y que no tiene fin.
La nueva candidata presidencial del PAN
Ahora Josefina Vázquez Mota, instaurada oficialmente en el pináculo panista, dice que “comienza un nuevo camino para derrotar al verdadero adversario de México, a quien representa el autoritarismo y lo peor de la práctica antidemocrática, así como el regreso a la corrupción como sistema y la impunidad como condena: Enrique Peña Nieto”.
Ya tiene el enemigo y tal vez la estrategia para derrotarlo, pero ¿en dónde están las propuestas de gobierno? ¿Cuáles son sus proyectos, planes, ideas para gobernar? ¿Centrará su campaña en su condición de ser mujer y todo aquel que la critique lo acusará de misógino? ¿Qué nos ofrece al electorado más allá de luchar “contra el verdadero adversario de México”?
Inicia pues la campaña panista con la figura de Josefina Vázquez Mota como la primera mujer en la historia que disputará la presidencia de la República por este partido y esperamos también que empiecen a surgir sus propuestas y planteamientos de cómo gobernaría, porque hemos escuchado tan poco de lo que pretende como presidenta, que en este momento es la más atrasada de los tres candidatos más importantes…
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