4 Marzo 2018
Cinema Paradiso siempre me ha parecido una película fenomenal, pero al mismo tiempo muy triste. En realidad, la cinta de Giuseppe Tornatore me envuelve en un tono de nostalgia donde el personaje de Alfredo me parece entrañable; un sabio que le puede cambiar la vida a cualquier persona, tal como le pasó a Salvatore.
Cada vez que la veo, me genera un desajuste emocional muy grande. Aquellas palabras que le dice Alfredo a Salvatore en la estación del tren (“Non ritorni mai” o “dimentichi quasi a tutti”), cuando se va de su pueblo, me envuelven y me fascinan.
Unas de mis fantasías más profundas ha sido precisamente esa, dejar el espacio físico donde naciste y creciste, irte a otro sitio donde comenzar una nueva historia y tener la valentía para no regresar y que la nostalgia no te mate.
En mi caso, puede ser que esto surja por mis orígenes, ya que provengo de una familia japonesa que migró a México y que con orgullo y mucha valentía, sobrevivió los primeros años en la pobreza y en un país desconocido pero a pesar de eso, nunca pensaron en volver.
Después las cosas mejoraron y su situación cambió para bien; sin embargo, siempre vivieron con la nostalgia de su pueblo al lado del mar, pero también nació el amor por este país donde pudieron superarse y hacer una nueva vida.
Y de cierta manera olvidaron a muchos de su familia y de su pueblo; también de cierta forma salieron de Okinawa con la idea de no regresar; de que su futuro estaba muy lejos de esa hermosa isla y que su pasado no los podía atar.
Tal vez por falta de valor, de necesidad o de voluntad, nunca he podido irme lejos y olvidar. Pero también puede ser que yo nunca encontré a un Alfredo que me dijera esas palabras, que me obligara a cambiar de vida, a ir mucho más allá y que fuera ese sabio al cual estar eternamente agradecido porque te obligó a ser y hacer cosas inimaginables.
Por eso Cinema Paradiso me cautiva y me entristece, ya que supongo que la gente a la que le platico que mi verdadero sueño en esta vida es ser un vagabundo que recorra el mundo sin mayores ataduras, cree que esto es una broma; pero en el fondo no haberlo hecho es algo que en algunos días me pesa emocionalmente.