10 Febrero 2012
En el 2011 se registraron al menos 11 denuncias de migrantes hidalguenses que buscaban llegar a los Estados Unidos y que en algún punto de este trayecto desaparecieron sin dejar ningún rastro. Sus familias no saben nada de ellos y se han convertido en parte de la historia trágica que se vive actualmente en todo el país.
Para Carmen Dorantes, Coordinadora de la Oficina de Apoyo al Migrante Hidalguense en el Estado y el Extranjero, una de las prioridades de la oficina que dirige “es localizar, con vida o muerte, a todos los migrantes de Hidalgo que han decidido viajar a Estados Unidos”.
Sin duda esta es una tarea complicada si tomamos en cuenta la realidad de secuestros y asesinatos que se dan en los estados del norte del país y en donde se han descubierto fosas clandestinas, en las cuales el crimen organizado ha enterrado a cientos de migrantes nacionales y extranjeros luego de secuestrarlos, torturarlos y extorsionarlos.
Está comprobado que en las fosas descubiertas en San Fernando Tamaulipas, donde se encontraron 183 cuerpos, al menos tres eran de hidalguenses. Es decir, el drama de los migrantes no excluye a ningún estado del país.
Y a pesar de que la cifra de 11 personas desaparecidas puede tomarse como relativamente baja, el dolor que sufren las familias que no encuentran a sus seres queridos es verdaderamente inimaginable. Además, si hacemos un conteo vectorial de estas desapariciones y estos 11 individuos los multiplicamos por dos, tres, cuatro o cinco familiares que viven con la angustia diaria, el costo social es realmente alto.
Sin duda el trayecto de los migrantes hacia el norte siempre ha contado con altas dosis de peligrosidad y amenazas, tanto naturales como sociales. Pero en los últimos años, los migrantes se han convertido en la materia prima para el crimen organizado, que “amplió su negocio” al tráfico de personas y esta situación les reporta ganancias exorbitantes.
De esta manera, la situación de los migrantes nacionales y de Centroamérica principalmente, es de alerta máxima ya que el crimen organizado ha encontrado en ellos una forma muy eficaz de producir dinero, ya sea con la explotación sexual, el reclutamiento de miembros para su filas o con las extorsiones a los familiares de los secuestrados, por lo que perseguir el “sueño americano” puede convertirse en la peor pesadilla…
(Columna semanal del Periódico Síntesis)