7 Abril 2013
El programa “Menos Armas, Más Vidas” sigue recolectando armas en Hidalgo. Este programa está pensado como un aliciente para que las personas que tengan armas de cualquier tipo se acerquen a los módulos, hagan entrega del armamento y a cambio reciben vales de despensas, tablets y hasta equipos de cómputo.
Este modelo se aplica en otros estados del país de forma muy exitosa. El mejor ejemplo es la Ciudad de México, que ha recorrido algunas de las delegaciones donde hay mayor índice de delincuencia y tan solo en la delegación Iztacalco, se canjearon 285 armas en una semana.
El Canje de Armas 2013 que se aplica en Hidalgo ha sido benéfico y con buena respuesta social. En Tizayuca, por ejemplo, del 11 al 16 de marzo se entregaron 10 granadas; 184 cartuchos; ocho armas cortas y 16 largas de diferentes calibres.
Pero el caso más dramático y que pone en alerta tanto a las autoridades como a la sociedad por la forma en que una sola arma puede poner en peligro la vida de muchas personas, fue el caso de un niño de 9 años en el Municipio del Arenal que llevaba en su mochila una pistola.
Con estos ejemplos, se pone de manifiesto que en México la gente está armada, a pesar de que esto va en contra de la ley. A veces es común que pistolas cortas y de calibres pequeños pasen de generación en generación como una herencia familiar, pero cuando se habla de armas largas y de uso exclusivo del ejército, entonces esto toma otra dimensión.
Las preguntas que surgen a partir de esto son: ¿dónde salen estas armas? ¿Cómo y dónde se consiguen? ¿Cuánto cuesta una granada o un cuerno de chivo? Es decir, la gente –no toda por supuesto- ha reaccionado de manera positiva a este canje de armas sin tener ningún problema legal, pero esto no garantiza que no vuelvan a conseguir otras armas nuevamente.
Es una cuestión de varias aristas, ya que las autoridades tendrán que implementar otro esquema para detectar por dónde llegan las armas y cómo funciona el mercado ilegal. Por el otro, hay que reforzar los programas de concientización para evitar que las armas se vuelvan atractivas para algunas personas y sobre todo, para prevenir violencia futura.
Sin duda, este tipo de programas son especialmente benéficos, ya que no intenta convertir en criminal a la persona que canjea las armas y sobre todo, elimina el peligro de accidentes o atentados tanto dentro como fuera de estos hogares y evidentemente el programa “Menos Armas, Más Vidas”, tiene una trascendencia que va más allá del simple discurso…
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