18 Julio 2012
“Hay que entender que un niño no es un adulto chiquito. Por lo tanto hay que contemplar que tienen características muy especiales a nivel fisiológico, psicológico y en cuanto al crecimiento, aspectos que hay que tomar en cuanta a la hora de aplicar las cargas de entrenamiento”
Muchas veces se piensa que para llegar a ser un excelente atleta se tiene que entrenar muy duro, todos los días, durantes muchas horas. Pero en el caso de niños y jóvenes, si estas cargas de trabajo no están bien dosificadas y son inadecuadas para sus edades, les pueden cuasar problemas de lesiones, afectar su crecimiento e incluso, tener implicaciones psicológicas y emocionales.
“Hay que entender que un niño no es un adulto chiquito. Por lo tanto hay que contemplar que tienen características muy especiales a nivel fisiológico, psicológico y en cuanto al crecimiento, aspectos que hay que tomar en cuanta a la hora de aplicar las cargas de entrenamiento”, explica el Doctor Saúl León Ballesteros, Médico Adscrito en el Instituto Nacional de Rehabilitación en el servicio Medicina del Deporte, Evaluación Funcional y Diagnóstico.
De esta manera, no contemplar estos aspectos pueden ocasionar daños en los deportistas, que pueden tener consecuencias en su vida adulta y en sus procesos de crecimiento y desarrollo.
“En el caso de los adolescentes, entre los 10 y 15 años, la velocidad de crecimiento es mucho mayor, por lo tanto, si se aplican malas cargas de entrenamiento, los mecanismos fisiológicos se modifican y pueden derivar en un desequilibro en su complexión. Es decir, puede existir una desproporción en el crecimiento muscular con respecto al óseo, y no crecen lo que deberían”, afirma el especialista.
Síndrome de Sobreentrenamiento
Otra de las consecuencias de cargas de entrenamiento mal aplicadas, es conocido como el síndrome del sobreentrenamiento. “Este sobreentrenamiento termina por generar un agotamiento psicológico y físico. El niño tiene problemas para dormir, es anoréxico porque no come bien; puede tener problemas conductuales como depresión o ansiedad y baja su rendimiento escolar y su desempeño académico”.
Todo esto originado por “cargas de trabajo mayores a tres hora al día, todos los días de la semana y terminan por hacerle la vida muy pesada al niño; porque además debe de ir a la escuela, tener una vida social de acuerdo a su edad, cumplir con sus obligaciones académicas, familiares, etc., lo que provoca un desgaste físico y emocional muy grande”, considera el Doctor León.
Problemas de lesiones
Las cargas de entrenamientos mal aplicadas o excesivas en niños y jóvenes que practican algún deporte, también son un factor fundamental para la aparición de lesiones y que éstas se vuelvan recurrentes y hasta crónicas.
“Una carga inadecuada de trabajo físico va disminuyendo la capacidad de los tejidos, células y músculos, de lograr una recuperación adecuada, por lo tanto, las lesiones tardan mucho en recuperarse e incluso llegan a hacerse crónicas”.
Además de todo esto, “un riesgo de cargas excesivas de trabajo son las insolaciones y golpes de calor, principalmente cuando se tiene un entrenamiento físico intenso y mayor a dos horas, para evitar estos problemas es recomendable utilizar tecnología dryfit en la ropa, cascos con ventilación y el tipo de calzado adecuado”, recomienda el especialista en medicina del deporte.
Así, el ejercicio puede ser un factor positivo en el desarrollo de los niños y jóvenes pero hay que tener en cuenta que el trabajo en los entrenamientos tienen que ser de acuerdo a su edad, “ya que no hay que olvidar que fisiológicamente son inmaduros”, concluye el Doctor Saúl León.