12 Diciembre 2013
Los efectos negativos producidos por el consumo de esteroides no solamente impactan la función de algunos órganos vitales como el hígado, riñón o el aparto reproductor, sino que también afecta y modifica los ámbitos psicológicos y emocionales de los individuos.

Según un estudio realizado en la Universidad de Parma que encabezó el profesor Antonio Bonetti y publicado en la International Journal of Sports Medicine en septiembre de 2008, los esteroides provocaron cambios en los estados de ánimo, trastornos emocionales, depresión e incluso motivaron conductas de alto riesgo en las personas estudiadas.
En una entrevista, Bonetti señaló: “registramos alteraciones psicológicas graves con problemas conductuales y de relación: inconsistencia emocional, falta de motivación durante el entrenamiento y el trabajo, apatía, depresión, agresividad, efecto rebote tras la suspensión de las drogas, síntomas de paranoia, disfunción sexual y problemas familiares”.
Y además añadió: “Esos problemas empujaron a uno de los participantes al alcoholismo y a otro a la terapia psiquiátrica farmacológica; en un fisicoculturista, se agravaron los síntomas de depresión clínica (diagnosticada previamente) con el uso de esteroides anabólicos androgénicos y debió ser hospitalizado”.
Si bien este estudio puede ser considerado poco representativo por el número de participantes con los que contó, que apenas fueron 22 personas, los efectos que se presentaron ahí sí son considerados recurrentes y han sido documentados como secuelas secundarias producidas por el consumo de esteroides.
Agresividad e ira
Los comportamientos agresivos y los arranques de ira se consideran como una de los efectos colaterales en individuos que han utilizado esteroides por tiempo prolongado. Esto es un problema grave porque no solamente afecta a la persona en sí misma, sino que se extiende y daña a sus familiares, amigos y entornos cercanos.
De esta manera y abusando de su figura y de su fuerza física, se puede ejercer violencia de pareja y familiar. El carácter puede tornarse de alta irritabilidad y se pierde el control de las emociones, lo que puede provocar explosiones de ira en el sujeto y tornarse en un peligro para las personas que lo rodean.
Para algunos especialista en el tema, como es el caso de Doctor José Capece, médico psiquiatra y miembro de la American Academy of Addiction Psychiatry, “estas sustancias, que son vendidas en forma más o menos clandestina e indicadas por profesionales vinculados con gimnasios, causan dependencia y trastornos en el control de los impulso y también elevada incidencia de agresividad y violencia doméstica”.
Además, se han presentado casos de personas que consumen esteroides y que sufren de un trastorno denominado megalomanía, que es un estado psicopatológico que se caracteriza por delirios de grandeza, poder, riqueza y está asociado a obsesiones compulsivas.
Tipos de personalidad
Sin embargo, algunos estudios han demostrado que el nivel de trastorno psicológico y emocional que producen los esteroides también está asociado al tipo de personalidad, ya que hay identidades más propensas a estos efectos e incluso a volverse adictos a estas sustancias.
De esta manera, “los candidatos más frecuentes al consumo de anabólicos son los que sufren desórdenes de la imagen corporal -explica el Doctor Capece-. Estos individuos tienen un perfil definido y cuentan con rasgos característicos de personalidad como el uso desmedido de la fuerza y agresividad, exhibicionismo, impulsividad, narcisismo, histrionismo y conductas antisociales”.
Depresión y adicciones
Aunado a lo anterior, se ha comprobado que las personas con tendencias depresivas son propensas a caer en estados depresivos profundos con el abuso de esteroides anabólicos.
Por otra parte, también hay evidencia de que en algunos sujetos los esteroides tienen un efecto contrario y causan altos niveles de euforia y bienestar, por lo que al terminar los ciclos su estado anímico decae hasta el punto de tener depresiones y como consecuencia, son propensos a volverse adictos a estas sustancias o a cualquier otro tipo de droga –lícita o ilícita- de consumo general (alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, etc.).
De esta manera, el consumo prolongado y desmedido de esteroides anabolizantes generalmente produce un cuerpo grande y musculoso, pero los efectos psicológicos pueden ser tan graves, que trastocan la estabilidad emocional de los individuos, de sus familias e incluso de la sociedad.
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