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Un blog de noticias, opinión, entretenimiento y un poco de todo

El Blog de Daniel Higa Alquicira

María y el Cholo, un restaurante peruano en México y una historia de amor

María y el Cholo, un restaurante peruano en México y una historia de amor

El amor y la gastronomía son dos de los mayores placeres de los que podemos disfrutar. Cuando estos se combinan en un solo lugar, las cosas toman un tono muy especial. Así les sucedió a Ricardo y María Fernanda, que han creado un sitio en donde se puede disfrutar de platillos peruanos, con un toque de sabor mexicano y un encanto único.

María y el Cholo se llama su restaurante, lo inauguraron en diciembre de 2020 y se ubica en Valle de Bravo, uno de los sitios más turísticos y emblemáticos del Estado de México, a unos 140 kilómetros de la Ciudad de México.

Ricardo Florentino Díaz es peruano y María Fernanda Rivera Fernández mexicana. Se conocieron en marzo del 2020 mientras trabajaban en el Club Med Columbus de Bahamas, en donde ella era cocinera, él panadero y la pandemia los unió.

El amor en los tiempos de la pandemia

Lejos del drama que han vivido millones de personas por todo el mundo, Ricardo y María Fernanda vivieron una historia increíble en los meses más duros de la crisis sanitaria

Mientras en el mundo se cerraban las fronteras para frenar al Covid-19, todos los trabajadores de ese complejo hotelero tenían que salir de la isla en tan solo cuestión de horas. 

“Hubo una reunión con todos los trabajadores un día lunes y para el viernes de esa semana, todos tenían que estar en camino a sus países, pero lo curioso fue que ese mismo lunes en Perú los aeropuertos ya estaban cerrados, nadie podía entrar ni salir”, nos platica Ricardo.

Eso obligó a que él se tuviera que quedar, mientras que María Fernanda tenía la posibilidad de regresar a México, pero un trámite en el visado la detuvo en Bahamas.

“Pasó algo curioso ya que ella renovó su pasaporte y la visa que le permitía el tránsito por Canadá, se quedó en el otro pasaporte. Entonces cuando trató de viajar desde Nasáu (capital de Bahamas), no la dejaron subir al avión y la regresaron al complejo hotelero”, cuenta Ricardo.

Estas extrañas coincidencias propiciaron que se reencontraran de nuevo en la isla de San Salvador, pero ahora las condiciones eran muy diferentes, ya que en el resort solo había 28 personas que literalmente se habían quedado en un sitio paradisíaco mientras el mundo sufría las trágicas consecuencias de la pandemia.

“Había personas de Senegal, Islas Mauricio, Malasia, Venezuela, España, San Lucía, Canadá; nos hicimos familia y ahí surgió el amor con Fernanda”, recuerda Ricardo.

Con este escenario, Fernanda Rivera asegura que ellos fueron muy “afortunados ya que no conocieron la parte mala de la pandemia, no la vivimos de la forma en que la vivieron otras personas que durante la cuarentena, perdieron familiares y su impotencia era muy grande, por que no había forma de salir de la isla y a veces ni de comunicarse a sus países”.

Finalmente María Fernanda viajó a México en el mes de agosto y Ricardo regresó a Perú en septiembre del 2020. Pero en noviembre de ese mismo año se reencontraron en suelo mexicano para continuar con sus planes de pareja.

Los sabores de Perú y México 

Uno de esos proyectos era montar un negocio juntos en México y el 5 de diciembre de 2020, abrieron las puertas de su restaurante y desde ese momento, su propuesta gastronómica ha sido muy bien aceptada tanto por los consumidores locales como por los turistas que visitan Valle de Bravo.

“Nuestro estilo es de comida rica, fresca, nutritiva, casera y hecha con mucho cariño. La propuesta es una fusión y creo que lo más representativo es el ceviche peruano y los tacos mexicanos” señala María Fernanda.

Así, la copropietaria agrega: “Cocinamos con mucho cariño para todas las personas, a pesar de que somos muy lentos porque nos tomamos todo el tiempo necesario para armar bien los platillos, también tratamos de respetar que la comida tenga los insumos de temporada y aprovechar todo lo que nos ofrece Valle de Bravo, que es una tierra muy fértil”.

Esto lo confirma Ricardo, quien a a través de la cocina retoma parte de sus raíces. “A mi siempre me ha gustado lo criollo, lo que es de mi país, entonces la comida significa muchas cosas, porque me generan recuerdos y sentimientos de las diferentes etapas de mi vida, por eso siempre voy a estar ligado con la comida peruana esté donde esté”.

Esto hace que tenga un aprecio especial por todas las recetas tradicionales. “Eso me lleva a dignificar la comida, en mi caso ese sentimiento por la comida peruana me lleva a tratar de cocinar con todo el amor y respetando todos los platillos. Se trata un poco de la identidad cultural y lo que esto significa para las personas, por eso es tan importante para mi”.

Lo mismo piensa María Fernanda, quien intenta que los platillos que preparan en su restaurante tengan una identidad especial

“También considero que la comida tiene un vínculo muy especial con nuestra historia y los antepasados, por lo que es necesario respetar los diferentes tipos de gastronomías porque es algo representativo de los pueblos y los países”, afirma.

Un inicio complicado

María y el Cholo comenzó a operar en un entorno inesperado y con mucha incertidumbre. La pandemia ha sido devastadora para todos los negocios y a pesar de esto, Ricardo y María Fernanda decidieron arriesgarse y probar suerte con su restaurante.

“Todos nos decían espérense, no abran que estamos en pandemia. Fuimos sordos a sus palabras y simplemente abrimos un sábado, subimos la reja y a esperar a ver qué pasa”, nos cuenta en exclusiva María Fernanda.

El inicio fue complicado. “La verdad es que a veces vendíamos muy poquito, otros días no vendíamos, pero ha ido subiendo y esperamos mantener este ritmo; esperando también que la pandemia no aumente y que obligue el cierre nuevamente de negocios”.

Mientras que Ricardo asegura que se han ido adaptando a las circunstancias actuales, “porque abrimos en diciembre de 2020 y a la semana pusieron restricciones a los negocios, entonces todo era para llevar y con un horario muy restringido. Así hemos avanzado y si bien al principio eran pocos clientes los que teníamos, poco a poco nos dimos a conocer”.

Sin embargo, todos estos ajustes implican una nueva forma de concebir los negocios que han nacido durante la pandemia, tal como lo señala María Fernanda Rivera.

“Una de las mayores exigencias en estos tiempos de cambio es adaptarnos en todos los sentidos para poder crecer. La realidad es que está sucediendo un reajuste y tenemos que agarrar lo mejor de esto, dar lo máximo de nosotros y acoplarnos a las circunstancias que se vayan presentado”, asegura.

Planes futuros

El éxito que ha tenido María y el Cholo en tan poco tiempo, ha provocado que cada vez sea más popular en Valle de Bravo, por lo que sus propietarios ya apuestan a que su marca se extienda a otros lugares de México.

“Crear una nueva marca de cero es complicado, pero en realidad nos ha ido relativamente bien, la empresa ha ido creciendo en los parámetros que nos hemos planteado, de boca en boca hemos llegado a los clientes y ya estamos en proceso de cambiar a un local más grande; además hay personas que quieren llevar la marca a otros lugares”, explica Ricardo.

En esta etapa de crecimiento, María y el Cholo está por concretar su mudanza a un local más grande en Valle de Bravo que compartirá con otras dos marcas comerciales, lo que confirma su buen momento.

Pero a pesar de esto, María Fernanda asegura que si bien “hay personas que quieren asociarse con nosotros y eso nos pone muy contentos, queremos avanzar paso a paso y de forma segura, ya que no queremos que pierda la esencia que tenemos actualmente”.

Una esencia muy honesta que se traduce en una fusión de platillos peruanos con un aroma muy mexicano. Una combinación en donde las personalidades de Ricardo y María Fernanda se hacen presentes y el paladar lo agradece.


 

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