2 Agosto 2026
Era el gran evento del año, donde los ojos de todo el planeta iban a voltear de reojo a México por ser sede del Mundial de Fútbol, donde se esperaban cientos de miles de turistas extranjeros y todo esto suponía, la posibilidad de una derrama económica muy importante.
Pero este evento fue muy diferente a lo que se había visto previamente. Ya no giró exclusivamente alrededor del balón, sino que fue como una especie de micro eventos separados que bien podían coexistir desde diversos ámbitos y que incluso, podían muy bien sobrevivir sin un partido de fútbol aunque era ahí donde todo se entrelazaba.
La firma de análisis financiero Deloitte, publicó su estudio llamado “¿Qué sucede después del Mundial: El impacto económico en los negocios”, donde analiza precisamente con cifras lo que dejó este evento para México.
Las expectativas era muy altas dado la importancia del evento, con lo cual pronosticaron en febrero de este año que la derrama económica, la llegada de turistas y los beneficios en general, iban a ser muy importantes para el país.
Pero no fue así. De manera sorprendente los números revelaron que no solo no se alcanzaron las cifras esperadas, sino que la dinámica de este Mundial marcó una nueva manera de entender y proyectar el desempeño económico de los consumidores.
“Más que un efecto homogéneo, el Mundial produjo impactos diferenciados entre ciudades, sectores y tipos de consumidores, reforzando la necesidad de analizar estos eventos más allá de las proyecciones agregadas de derrama económica”, dice Deloitte.
Esto tiene que ver con la fragmentación del mercado influido principalmente desde las redes sociales, además de tener que pagar para ver todos los partidos y las limitaciones comerciales impuestas por FIFA, todo esto sumado al precio de los boletos para los estadios.
Esto solo por nombrar algunos factores, que se salieron de la fórmula conocida hasta antes de este Mundial.
“La experiencia de México mostró que los grandes eventos deportivos, operan bajo dinámicas más complejas que en ediciones anteriores”, dice Deloitte.
Y agrega que la “experiencia mexicana estuvo marcada por tres velocidades: la del estadio, la del turista y la del consumidor local que siguió el torneo desde bares, restaurantes, plataformas digitales, redes sociales y puntos de venta”.
Con todo esto que aún es difícil de entender y de dimensionar, son los números los que pueden dar ciertos elementos para determinar que el Mundial de 2026, no fue un buen negocio para México.
Así, Deloitte estimó al principio de este año que la derrama económica durante los 13 partido de los que el país sería sede, alcanzarían unos $3,578 millones de dólares. Pero no fue así y apenas alcanzó los $2,543 millones.
En cuanto a número de turistas, esta firma esperaba una llegada de unas 836 mil personas tanto nacionales y extranjeros. Sin embargo, apenas arribaron a México 494 mil turistas exclusivamente por el Mundial 2026.
Entre algunas de las causas, pudo ser el precio de los boletos “ajustados por demanda, que convirtieron al estadio en una experiencia para un pequeño segmento de consumidores, lo que propició una menor atracción de turistas por el elevado costo de las entradas", señala el estudio.
Por otra parte en cuestión de empleos, “el Mundial generó un impacto estimado de 101,255 empleos temporales”, lo que es “10% menos respecto a la estimación previa”, dice Deloitte.
Todos estas cifras pueden ser representativas de una realidad, que pone nuevamente en tela de juicio la manera en que organizaron las autoridades de FIFA este eventos y que deja entrever, que a nivel financiero ellos fueron los únicos realmente beneficiados.
De esta manera, lo que parecía que iba ser un gran trampolín para la economía de México, se quedó en un solo “y si sí..?”