5 Diciembre 2012
En el estado de Hidalgo (centro de México) al menos 12 ayuntamientos están en números rojos. Recientemente declararon que no tienen recursos para pagar los aguinaldos de sus funcionarios y ya solicitaron ayuda al gobierno del estado para solventar sus problemas financieros.
Según el Congreso local, se requieren al menos 100 millones de pesos para ayudar a los ayuntamientos a pagar los aguinaldos de sus funcionarios. Pero el problema parece ser más grave, ya que en realidad no se sabe con exactitud cuántos municipios más están en esta situación.
Las finanzas públicas de los estados y municipios se han convertido en “dolor de muelas” para las arcas del país. Hasta hace muy poco tiempo, no había ninguna ley que los obligara a rendir cuentas y según algunos diputados federales, las deudas de los municipios en el país superan los 44 mil millones de pesos.
Muchos sectores de la soceidad han levantado la voz para hacer un llamado a todas las autoridades locales y estales, para que hagan un buen uso de los presupuestos, ya que en muchos municipios los desvíos de fondos –con o sin intención- son un grave problema debido a que los funcionarios tienen muy poca experiencia en la administración pública, lo que deriva en empobrecimiento de sus localidades.
Y es que el sistema mexicano permite muchas concesiones a los funcionarios que manejan los presupuestos a discreción. Tan solo hay que recordar algunas escenas de la película La Ley de Herodes, donde su protagonista Juan Vargas (Damián Alcazar) se convierte de la nada en la máxima autoridad de un pequeño poblado, lo que le permite manejar a su antojo el presupuesto, desviar recursos e incluso soñar con una carrera política de alto vuelo a nivel nacional.
Esto trasladado a la realidad, es un pequeño retrato de lo que sucede a gran escala en los municipios, los estados y el gobierno federal.
Lo verdaderamente perjudicial de la situación por la que pasan estos 12 ayuntamientos hidalguenses, es que afectan de manera directa e irreversible a las economías de los funcionarios y sus familias, que bien o mal la van pasando apenas con sus pequeños salarios y esperanzados en recibir su aguinaldo para salir de deudas.
Dinero hay y mucho –según los expertos-, lo malo es que se maneja muy mal. Ojala no se vayan a presentar en Hidalgo problemas tan graves como en Coahuila o Acapulco, que literalmente se ha declarado en quiebra. Quién lo iba a decir, el “paradisiaco puerto de Acapulco” no tiene ni un centavo en sus arcas municipales…
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